Habitación compartida: 9 ideas para que dos hermanos quepan (y convivan)
El dormitorio infantil medio en un piso español ronda los 9 m². Meter ahí dos camas, dos escritorios, ropa y juguetes parece un tetris imposible, pero con un buen plano se consigue, y además sobra suelo para jugar.
1. Empieza por el plano, no por el catálogo
Mide la habitación y dibuja a escala puertas (con su barrido), ventanas, radiadores y enchufes. Deja siempre un paso libre mínimo de 70 cm.
2. Gana altura con una litera
Una litera libera unos 2 m² frente a dos camas individuales. Recuerda que la cama superior es para mayores de 6 años y que debe quedar al menos a 75 cm del techo para poder incorporarse.
3. Si se llevan muchos años, camas en L
Una cama baja y una cama alta cruzada en perpendicular crean dos rincones con personalidad propia, y bajo la cama alta cabe un escritorio o un armario bajo.
4. Un territorio para cada uno
Compartir no significa no tener nada propio. Una balda, un corcho y una lamparita por niño, junto a su cama, reducen muchísimo los conflictos. Dejadles elegir el color de sus cestas o de su ropa de cama.
5. Escritorios en línea bajo la ventana
Dos escritorios de 100–110 cm uno junto a otro, con luz natural lateral, funcionan mejor que uno grande compartido: cada uno tiene su límite claro.
6. Almacenaje vertical y cerrado arriba, abierto abajo
A su altura, cubos abiertos y cestas que puedan recoger solos. Por encima de 1,40 m, armarios cerrados para ropa de otra temporada. Y siempre, anclaje a la pared.
7. Juguetes en rotación
Dejad a la vista solo una parte de los juguetes y guardad el resto en un baúl o en el altillo. Cada dos o tres semanas, se cambia. Menos desorden y juguetes «nuevos» gratis.
8. Colores neutros de base
Paredes claras y muebles de madera natural sirven para un bebé y para una preadolescente. El color llega con textiles, láminas y cojines, que se cambian en una tarde cuando cambian los gustos.
9. Piensa en dentro de cinco años
Elegid muebles que se adapten: literas que se separan, camas que se alargan, escritorios que suben. Una habitación infantil cambia de función tres o cuatro veces antes de que cumplan los dieciocho.





